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Esta crónica hace un pequeño homenaje al mundo de la radio AM tal como la conocimos en nuestra juventud. Esta publicación la leyeron algunas personas relativamente jovenes y no conocían nada de lo que en ella se presenta. Y es que hubo un mundo que no conocieron: Un mundo por los años 60 y 70 en que la radio era solamente en onda AM. Con su sonido acolchado, low tech, diríamos ahora,  acompañado muchas veces por el zumbido del trasmisor; era el único medio de entretención también a bordo de nuestros auto. Mientras viajábamos, el mundo era en AM, aunque similar en su contenido que la FM de hoy. Excepto por la calidad de sonido la cosa radial no ha cambiado mucho.

santiago 1940_Delicias

El Santiago de oro de Alodia. En el cine Continental: Un carro de traccion animal de Central de Leche Delicias. Detrás, un Chevrolet 38. Al frente un hermoso roadster Ford 1931 y a su lado la trompa de un Chevrolet 1928-29

Para aquellos de nosotros que en nuestros autos antiguos tenemos sólo la radio AM que venía de fábrica, es claro, cada vez que la encendemos, que es un embudo que a duras penas nos trae reflejos de un tiempo que se fue. Recién por allá por 1976 comienzan a llegar autos con radio FM.

radio comet 61

Sólo AM traian las radios sesenteras. Su sonido grave era relajante pero las ondas AM no eran de alta fidelidad.

Hasta poco más de un año cada domingo usaba mi viejo auto y sintonizaba la voz de Alodia Corral. Era lo único que quedaba en AM. Una voz señorial pero amable, sedosa, que recordaba sus encuentros con los grandes tangueros. Sus cenas y onces en Buenos Aires con Troilo, Canaro o De Angelis y cómo ella diferenciaba las orquestas al primer compás. Terminó su programa y la AM de mi auto quedó muda. Nunca la he vuelto a encender. La AM ya no es.
El jueves 18 de febrero de 2016 falleció Alodia y el domingo siguiente un diario santiaguino publicó una excelente e interesante nota cuyo autor es el escritor y crítico Roberto Merino, y que copiamos casi íntegra porque también refleja en parte, el mundo de nuestros autos del 50, del 60.
“Es difícil describir voces, al menos en sus particularidades sutiles. Quiero determinar en qué sentido la voz de Alodia Corral no se parecía a otras voces y me cuesta dar con el punto. Quizás lo que hacía única a esta voz atemperada, acolchada, era el modo en que transfería tranquilidad. Era una voz hecha para la tarde, que bajo su influjo radial, parecía más extensa, más honda.
Es asombroso constatar, ahora que Alodia Corral ha muerto, a cuanta gente de generaciones distintas le marcó la vida en los espacios más íntimos y menos comunicables, en las horas muertas posteriores a la vuelta del colegio, con la eterna música tanguera de fondo, nombres que ella presentaba con un afecto levemente entusiasta; Cátulo Castillo, Canaro, Homero Manzi, Troilo, Pugliese, De Angelis, Goyeneche, Soza, Rivero.
Evidentemente hay un mundo que se va junto a Alodia Corral. De hecho es un mundo que se estaba yendo hacía rato. Un Santiago barrial, de casas de adobe de techos altos, un Santiago de emporios, de boticas y de mercerías. El Santiago de la Plaza Bogotá, de la Plaza Almagro. Todo eso el tiempo lo ha metido a la trituradora, todo ha ido a dar a las ventas de demoliciones.

Parte del mundo que desaparece. Los talleres de artesanos donde los viejos escuchan tango. Cuando ellos se vayan ya nadie se atreverá a soldar carcasas ni culatas

Parte del mundo que desaparece. Los talleres de artesanos donde los viejos escuchan tango. Cuando ellos se vayan ya nadie se atreverá a soldar carcasas ni culatas

La misma radio donde la locutora estuvo cuarenta años, pasó de un protagonismo total a un lugar subsidiario, irregular. Es curioso que los tangos no sean un reducto exclusivo de tangómanos ni de ancianos anclados en una perdida juventud dorada o arrabalera. En la medida que sus letras se empeñan en trazar historias, los niños les ponen siempre oreja cuando los escuchan de rebote. A mí me pasó de muy chico, en un taller, con “su nombre era Margot / llevaba boina azul / y en el pecho colgada una cruz”. Me hizo sentido: supe que había entendido algo nuevo, a pesar de lo provecto.

Se fue Alodia y es difícil pensar que alguien va a tomar esa antorcha. Hay capítulos que simplemente se cierran para no continuar.

taxi Chevrolet one fifty

En los años 50, las calles de Santiago sólo veían taxis como este Chevrolet 1957. Los viejos taxistas se amanecian escuchando “Compases al amanecer” en Radio del Pacífico

Sucedió antes con Julio Tapia, el de “compases al amanecer”, que cubría un rango musical más o menos equivalente, pero en horario de trasnoche. Otra voz reconocible e indefinible, la de Juan Marino que tuvo programas de jazz y de tangos en Chile y en la Argentina.

Sin ser hipnotistas ni psicólogos, los tres tuvieron en común la cualidad de bajarle al auditor la frecuencia de la ansiedad, lo que en estos tiempos puede considerarse una especie de redención.”

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