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En 1992 un Ford  modelo “A” ya tenía 64 años. Es admirable que en 1992 un par de compatriotas decidieran cumplir su sueño, un viaje transcontinental por carretera desde Punta Arenas hasta llegar a Estados Unidos más precisamente a Dearborn, la cuna de los Ford, en un destartalado Ford A. El modelo elegido fue un Tudor de 1928, llamado el Mulato. Era probablemente uno de aquellos que fueron armados en Chile por la Ford en la primera planta automotriz de Chile ubicada en la calle Exposición.

Largo y con mas espacio. Pilares mas angosto y una nuebva construcción de las puertas, proporcionan una amplia visión. Ambos asientos delanteros son abatibles para dar una amplia entrada a los asientos traseros. Aí describía el folleto de 1928 al modelo Tudor

Largo y mas espacio. Pilares mas angostos y  nueva construcción de las puertas, proporcionan amplia visión. Ambos asientos delanteros son abatibles para dar entrada a los asientos traseros. Así describía el folleto de 1928 al modelo Tudor

Si bien la historia apareció en la prensa santiaguina de esa época hoy está olvidada, por lo que hemos querido dejar constancia de ella para el mundo actual. Héctor Quevedo decidió cumplir el sueño, que tenía desde niño y junto a su hijo Hugo, reacondicionaron su auto en talleres de una escuela industrial en Punta Arenas y lo prepararon con varios agregados a la carrocería para mayor capacidad de equipaje.

En Plaza de Armas de Santiago. Segundo hito del viaje desde Punta arenas. Antes, fue los primeros 1000 kilometros, cerca de Temuco.

En Plaza de Armas de Santiago. Segundo hito del viaje desde Punta Arenas.

Pidieron varios auspicios y de alguna manera les deben de haber contribuído, probablemente en especies, mas no en dinero, varias empresas de las que se veían stickers en el auto: AGA, Shell, películas Fuji, Lan Chile, Andes San, Goodyear, Cristal, y se lanzaron a la aventura. Salieron de Punta Arenas el 12 de Octubre de 1992.

Recorrieron todo el lado occidental de América del sur, Perú, Ecuador, Colombia, Centro-América, México y en Canadá enfilaron hacia el Estado de Michigan para llegar a Dearborn, la cuna de los Ford, el 2 de Diciembre de 1994, casi 28 meses después. Allí, veintidós mil millas después y tras un periplo de nada menos que dos años, pudieron cristalizar su sueño, su aventura y su vida. Ellos habían llegado, no sólo físicamente sino que espiritualmente también, a alcanzar el suelo de su vida. Muy pocos pueden decirse eso a sí mismos.

Dejaron una página web, no muy navegable pero…en fin, donde algo se puede apreciar de esta aventura. http://www.duranproductions.com/TravesiaPorAmerica

 

Este es el motor que recorrió 22 mil millas entre Punta Arenas y Michigan

Este es el motor que recorrió 22 mil millas entre Punta Arenas y Michigan

El Ford A fue un auto muy noble, tal vez el que más.

Nos imaginamos en este viaje, varias pannes, de bomba de agua, rodamientos, frenos, tal vez embrague, pero nunca de su motor.

Desgraciadamente en parte alguna dan cuenta de las miles de peripecias y anécdotas nacidas por haber manejar un Ford A con patente chilena en tan largo viaje. Excepto haber sido sacados de la autopista por la policía de Nueva Jersey por entorpecer el tránsito por baja velocidad.-

 
El auto quedó entregado al museo Ford en esa ciudad donde por un tiempo se exhibió en el salón principal. Hoy ya no se encuentra en la exhibición aunque continúa formando parte de su colección.

Foto del Museo Ford. Hoy el auto no está en exhibición.

Foto del Museo Ford. Hoy el auto no está en exhibición.

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